Resumen del programa antitabaco

Las 24 horas del día, los 7 días de la semana, la visión de Pace sobre salud y seguridad es la de brindar un entorno laboral seguro y saludable que fomente hábitos positivos de salud, ofrezca oportunidades para optimizar la salud personal, la salud organizacional y la productividad, y minimice cualquier tipo de riesgo. De acuerdo con esta filosofía y debido a los abrumadores riesgos sustanciales y comprobados de la exposición al tabaco, la política de Pace Industries será la de ofrecer un entorno libre de tabaco para todos los asociados y visitantes a partir del 1 de septiembre de 2013. Esta política incluye fumar cualquier tipo de productos de tabaco, el uso de productos de tabaco orales o tabaco de "escupir", y el uso de cualquier otro producto de tabaco (cigarrillos electrónicos, rapé, etc.). Esta política es aplicable a asociados, contratistas y visitantes.

Política del campus libre de tabaco

• Pace ampliará su actual política antitabaco para convertirse en un entorno laboral libre de tabaco. En ningún momento se permitirá fumar, mascar ni usar ningún producto de tabaco dentro de los establecimientos ni en las instalaciones de las que Pace Industries sea propietaria, alquile o rente.

• Se informará a los asociados acerca de esta política mediante carteles colocados en los establecimientos de Pace y sus vehículos, boletines informativos, encartes dentro del sobre de pago, manual de la política, y/o durante las actividades de orientación y capacitación.

Recargo por uso de tabaco de Pace (no se aplica a ningún acuerdo de negociación colectiva)

• El recargo por uso de tabaco entrará en vigencia el 1 de enero de 2014. El recargo será de $20 por semana por miembro y cónyuge cubierto, si corresponde.

• Todos los asociados y cónyuges cubiertos por el seguro de salud de Pace deberán completar y entregar un certificado de uso de tabaco

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El tabaco y su salud

Fumar daña prácticamente todos los órganos del cuerpo. Es responsable de casi una de cada cinco muertes en los Estados Unidos cada año.

Fumar es un factor de riesgo para muchas enfermedades autoinmunes, incluida la enfermedad de Crohn y el reumatismo articular. Es posible que también sea responsable de los brotes periódicos de signos y síntomas de enfermedades autoinmunes. Fumar duplica sus probabilidades de desarrollar reumatismo articular.

Estudios recientes muestran una relación directa entre el uso de tabaco y la disminución en la densidad ósea. Fumar es uno de los muchos factores —incluido el peso, el consumo de alcohol y el nivel de actividad— que aumenta su riesgo de padecer osteoporosis, una condición por la cual los huesos se debilitan y son más propensos a fracturarse.

Se ha detectado una significativa pérdida ósea en hombres y mujeres mayores que fuman. Dejar de fumar parece reducir el riesgo de sufrir fracturas y desarrollar una baja masa ósea. No obstante, puede requerir varios años disminuir el riesgo de los exfumadores.

Además, fumar desde una edad temprana eleva aún más el riesgo de las mujeres de sufrir osteoporosis. Fumar disminuye el nivel de la hormona estrógeno en su organismo, lo que puede adelantar el inicio de la menopausia e incrementar su riesgo de padecer osteoporosis.

Las sustancias químicas presentes en el humo del tabaco dañan sus células sanguíneas y perjudican el funcionamiento de su corazón. Este daño incrementa su riesgo de sufrir:

• Aterosclerosis, una enfermedad en la cual una sustancia cerosa llamada placa se acumula en sus arterias

• Aneurismas, que son vasos sanguíneos abultados que pueden explotar y causar la muerte

• Enfermedad cardíaca coronaria (CHD, por sus siglas en inglés), que ocurre cuando la placa se acumula en las arterias

• Infarto de miocardio y daño a sus arterias

• Enfermedad cardíaca

• Enfermedad arterial periférica (PAD, por sus siglas en inglés), una condición en la cual la placa se acumula en las arterias que transportan la sangre hacia la cabeza, órganos y miembros del cuerpo

• Accidente cerebrovascular, que es la muerte repentina de células cerebrales causada por coágulos de sangre o hemorragia

Respirar el humo del tabaco puede incluso alterar la composición química de su sangre y dañar sus vasos sanguíneos. Al inhalar el humo, las células que recubren los vasos sanguíneos de su cuerpo reaccionan a las sustancias químicas del tabaco. Su frecuencia cardíaca y presión arterial se elevan y sus vasos sanguíneos se engrosan y estrechan.

Cada cigarrillo que fuma daña su respiración y deja cicatrices en sus pulmones. Fumar provoca:

• Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), una enfermedad que empeora con el paso del tiempo y provoca sibilancia, dificultad para respirar, opresión en el pecho y otros síntomas

• Enfisema, una condición en la cual las paredes que se encuentran entre los sacos de aire de sus pulmones pierden su capacidad de expandirse y contraerse. Se destruye su tejido pulmonar, lo que dificulta o hace imposible la respiración.

• Bronquitis crónica, que provoca la inflamación del revestimiento de sus bronquios. Cuando esto sucede, se reduce la cantidad de aire que entra y sale de sus pulmones.

• Neumonía

Las personas con asma pueden sufrir ataques repetidos cuando están en presencia del humo del cigarrillo.

Fumar es tan malo para sus ojos como lo es para el resto de su cuerpo. Las investigaciones han vinculado al tabaquismo con un mayor riesgo de desarrollar degeneración macular relacionada con la edad, cataratas y daño del nervio óptico, todas afecciones que pueden provocar ceguera.

El humo del tabaco contiene más de 7 000 sustancias químicas. Se comprobó que aproximadamente 70 de ellas causan cáncer. Fumar cigarrillos es el principal factor de riesgo para sufrir cáncer de pulmón. No obstante, fumar puede provocar cáncer en casi cualquier parte de su cuerpo, incluida su:

• Vejiga

• Sangre y médula ósea

• Cuello de útero

• Esófago

• Riñones y uréteres

• Laringe

• Pulmones

• Boca, nariz y garganta

• Páncreas

• Estómago

• Tráquea

Consejos de exfumadores

La historia de Bill

Bill está enojado con sí mismo por haber aceptado aquel primer cigarrillo. "Cuando tenía 15 años, comencé a fumar. Fue una decisión estúpida de la cual desearía poder retractarme". Bill tiene diabetes. Aprendió de la peor manera que fumar hace que la diabetes sea más difícil de controlar. A los 37 años, Bill quedó ciego de su ojo izquierdo por el daño que el desprendimiento de su retina provocó al revestimiento interno del ojo. También padece insuficiencia renal. Dos años más tarde, le amputaron la pierna debido a la mala circulación agravada por el tabaquismo. "Perdí mi pierna y fue en ese momento cuando decidí dejar de fumar", comenta.

Su vida es muy diferente ahora. Al estar casado y ser padre de cuatro niños, le preocupa no ser capaz de satisfacer las necesidades de su familia. "El tabaquismo es una adicción repugnante", afirma. "No es algo bueno y no beneficia a nadie. Jamás se le ocurra comenzar a fumar".

La historia de Jamason

A Jamason, que hoy tiene 18 años, le diagnosticaron asma durante su infancia. Nunca comprendió en profundidad el peligro de inhalar el humo de otro fumador hasta que le provocó un grave ataque de asma. Jamason nunca fumó cigarrillos. Incluso cuando sus amigos trataban de convencerlo de fumar un cigarrillo, él respondía: "Fumar no tiene nada de bueno".

El peor ataque de Jamason ocurrió cuando tenía 16 años en un restaurante de comidas rápidas donde trabajaba. Estaba barriendo cerca de unos compañeros de trabajo que estaban fumando, y comenzó a tener dificultades para respirar. Llamó a su madre, desesperado por recibir ayuda. Ella lo encontró en su trabajo intentando respirar por todos los medios. Fue hospitalizado durante 4 días.

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